El diseño de esta casa debía lograr ambientes recogidos, sin que esto significara tener áreas pequeñas y fachadas cerradas. Una estrategia bioclimática permitió abrir la estructura para interactuar con el exterior.
La relación íntima que existe entre arquitectura y geografía se gestó hace milenios. En la antigua Grecia, los teatros se construían persiguiendo la pendiente de las colinas para lograr el escalonamiento de la tribuna.
Así mismo, los templos, concebidos como la casa de los dioses, coronaban las cumbres de las montañas, hasta donde los ciudadanos peregrinaban para rendirles culto. Podría pensarse que la arquitectura no es más que una extensión de la geografía, el mundo habitable que construimos sobre el salvaje y agreste, para domesticarlo.
Escrito por: Rodrigo Toledo, arquitecto y profesor asistente de la Universidad Pontificia Bolivariana
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